Una increíble generación de grandes escritores va desapareciendo. La edad no perdonó en 2009 a Corín Tellado, Benedetti o Francisco Ayala, ni ha perdonado hace unos días a uno de los últimos maestros de las letras españolas, Miguel Delibes.
El autor vallisoletano fue uno de los escritores nacionales con más novelas adptadas al cine: Alfredo Landa, Paco Rabal o Antonio Mercero estuvieron involucrados en alguna de sus obras frente a la gran pantalla. Pero por lo que se le recordará eternamente será por sus textos cargados de un retrato fiel y crítico de su Castilla natal, y de la defensa de una armonía entre el hombre y el medio natural.
A pesar de la pérdida de estos genios de la literatura, aún quedan otras figuras emblemáticas de su misma generación, que en algunos casos nos siguen sorprendiendo con nuevas obras.
A nivel nacional, nombres de la talla de Ana María Matute o Francisco Nieva continúan 'dando guerra'. Ambos, que suponen grandes referentes en la narrativa española, publicaron sus últimas obras con más de 80 años cada uno.
Fuera de las fronteras españolas destacan los nombres de Günter Grass, José Saramago, Carlos Fuentes, Ernesto Sabato o Rafael Sánchez Ferlosio entre otros. El dramaturgo portugués José Saramago ha obtenido en sus 87 años de vida numerosos galardones, entre los que sobresale el Premio Nobel de Literatura en 1998. Su legado cultural es de cuantioso valor, al igual que el de el alemán Günter Grass, condecorado también con el Nobel de Literatura en 1999, año en el que a su vez ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Sin pasar la frontera octogenaria, pero con un pasado cargado de grandes obras literarias y convertidos en figuras de renombre en el mundo cultural, destacan Antonio Gala, Vargas Llosa o Juan Marsé.