Sin sujetador, con el vestido como único sostén para su cuerpo. Así se presentó la primera dama de Francia, la modelo y cantante Carla Bruni, a una cena de gala en el Palacio del Elíseo.El modelito, diseñado por Rolando Mouren, permitía pocas marcas ya que era realmente estrecho, por lo que además de marcársele el busto también se le notaban bien las caderas y el trasero.
Desde aquella cena los diarios amarillistas y la prensa rosa se han cebado en críticas a la chica de Nicolás Sarkozy. Este episodio recuerda a la visita que hicieron los mandatarios de Francia al Palacio de la Zarzuela.
Bruni vestía del mismo color cuando se reunió con Letizia Ortiz, princesa de Asturias, y subieron juntas la escalera. Aquella instantánea llenó las portadas de todo tipo de publicaciones, incluyendo las cabecera de periódicos más serias.