La historia comienza hace unos cien años cuando Uropa Mehmet, crítico con el régimen del sultán de Turquía, huye del país y emigra en 1912 a Estados Unidos, donde compra por poco dinero un pedazo de tierra. Uropa Mehmet rompe todo contacto con su pasado y fallece en 1949 en un accidente de ferrocarril en EEUU, sin que las autoridades locales se esfuercen en la búsqueda de familiares a la vista de que su parcela carecía entonces prácticamente de valor.
La cosas cambian cuando en la región encuentran petróleo y una empresa petrolífera desea explotar el terreno del ya fallecido Uropa Mehmet, dispuesta a pagar 75 millones por la concesión y un 12% de los beneficios. No es hasta hace pocos años cuando las autoridades norteamericanas se lanzan a la búsqueda de los herederos y consiguen, tras una ardua investigación, localizar a una nieta de Mehmet, madre de las tres peluqueras, todas ellas residentes en Alemania.
Nilgün comentan que recibieron la noticia de la herencia por boca de un miembro del consulado general de Estados Unidos. 'Felicidades. Usted y sus hermanas acaban de heredar. Son fantásticamente ricas', explica Nilgün que le comentó el funcionario consular. Las tres reconocen que no saben que harán con la fortuna, aunque se han puesto ya a la búsqueda de un abogado turco en Estados Unidos que represente sus intereses ya que, como reconocen, 'mucho dinero puede traer también muchos problemas'.