No ha sido preciso dar nombres. El tirón de orejas que ha realizado la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión a las empresas y profesionales del sector ha sido generalizado y el mensaje cristalino: No se deben descuidar más la seriedad y la profesionalidad en los contenidos televisivos de nuestro país.
En un llamamiento a todas las cadenas, la institución sin ánimo de lucro que supervisa las actividades de las principales cadenas de televisión en España ha dado la voz de alarma sobre la "cada vez más frecuente contratación por parte de determinados programas de personas que denigran a otras con falsos testimonios, sin que se haya realizado la más mínima verificación de los hechos relatados"
La ATV reclama a las empresas y profesionales que trabajan en programas de televisión que "observen celosamente en su desempeño las normas éticas y profesionales", tanto en el tratamiento de las cuestiones abordadas, como en el respeto que deben a las personas a las que se haga referencia, ya sean presentadores, artistas, periodistas, contertulios o invitados".
Los periodistas y la televisión
Aunque no todos los profesionales de la televisión son periodistas, ya que éstos últimos tienen en su haber un código deontológico y derechos tales como el del secreto profesional o el de la cláusula de conciencia, todos por igual tienen el deber de formular siempre un mensaje verídico y respetuoso con el aludido. En este sentido, la ATV ha advertido que la relajación en esta obligación profesional "degrada a la profesión periodística, a los profesionales de la televisión y a la propia sociedad".
Por último, la ATV ha señalado que el colectivo de periodistas no puede "descuidar valores como la integridad y el rigor profesional, por lo que habría que hacer un esfuerzo entre todos por aplicar las normas deontológicas, por respeto a la audiencia, a las personas sobre las cuales se informa y por sentido del deber profesional.