A pesar de no llegar a los 20, pertenece a una generación de artistas que desde muy temprana edad saben perfectamente lo que quieren y luchan por conseguirlo. Ángela Fernández, o simplemente Angy, abandonó muy pronto los estudios y su "vida normal" en Palma de Mallorca para dedicarse a lo que más le gusta: cantar y actuar.
Hace apenas diez días, esta risueña y desenfadada chica de 19 años daba un paso más en su carrera al incorporarse al elenco de '40, el musical', una obra que repasa casi cien éxitos de la música española e internacional a través de las aventuras de un grupo de amigos que deben asumir que ya no son unos adolescentes.
"Meterme ahora en este musical para mí es increíble, me río mucho, lo paso muy bien y disfruto con lo que hago", asegura Angy, quien afirma, sin ninguna duda, que "me quedaría aquí mucho tiempo". Su papel en la historia es el de Álex, "una chica hippy, con rastas", con la que tiene en común que ambas son "un poco tiradas de la vida".
"No me gusta la fama"
Con su llegada a '40, el musical', esta actriz y cantante asciende un peldaño más en su camino al estrellato. Porque, y aunque "no me gusta la fama ni estoy en esto por ser famosa", Angy se ha convertido en un referente para muchos jóvenes. Sobre todo a raíz de actuar en 'Física o Química', una serie de éxito seguida por millones de espectadores en Antena 3 y que muestra las inquietudes, los problemas, las ilusiones y las frustraciones de unos chicos de instituto.
"Mucha gente ha criticado la serie porque piensa que es demasiado fuerte, pero en la calle hay cosas mucho peores: embarazos, drogas... Todo esto se ve todos los días", contesta decidida. Angy interpreta a Paula, de 17 años, embarazada, y que al final de la última temporada sufre un atropello. "No tengo ni idea de qué va a pasar, aunque me encantaría tener al niño", confiesa.
Aprender a estar sola
El sueño de Angy comenzó en 2007, cuando, tras pasar tres castings, ingresó en el concurso de Cuatro 'Factor X'. Y no le fue nada mal: quedó segunda en la final, sólo por detrás de la ganadora, María Villalón. Su paso por el programa le otorgó la posibilidad de grabar su primer disco, pero "fue muy rápido, yo no escribí las canciones... No lo noto mío".
Aún así, guarda emotivos recuerdos de su etapa en 'Factor X' y declara que, sobre todo, le sirvió para madurar: "Aprendí a estar sola, viví con gente que no conocía y estaba muerta de miedo".
Por aquel entonces, tenía 16 años y "mi madre y mi familia" le ofrecieron un apoyo incondicional que le ha servido para valorar aún más a sus seres queridos: "Son los únicos que han estado ahí desde el principio hasta el final; tendré amigos, novios, lo que sea, pero mi familia va a estar conmigo siempre". Y añade que su madre es la persona "que más admiro por encima de todo, nunca me ha negado nada y he hecho lo que he querido".
No todo es un camino de rosas en la vida del artista. "Hay gente muy borde que trata mal a cualquiera que sale en televisión y cree que puede insultarte como si fueras una mierda", lamenta Angy, que reconoce que ha tenido que enfrentarse a alguna situación desagradable: "Sé que no puedo caer bien a todo el mundo, pero pido por lo menos un poco de respeto".
También "me han pasado muchas cosas buenas, que me han emocionado e incluso me han dado vergüenza" y, cuando está delante de un fan, "intento sonreír aunque no tenga muchas ganas".
Proyectos e ilusiones
En cuanto a sus proyectos más inmediatos, Angy adelanta que está componiendo su segundo disco y que prontó se meterá en el estudio de grabación. Aún no hay fecha de salida, pero afronta este reto con energía "y espero que a la gente le guste".
Una de sus grandes ilusiones es trabajar en el mundo del cine y "rodar con cualquier director en España que quiera hacer una película conmigo". "Si buscan un perfil raro, a lo mejor me encuentran a mí", admite, al tiempo que confiesa que le "mola" Álex de la Iglesia, que Pedro Almodóvar es "diferente", y que Alejandro Amenábar, "un dios".
Si pudiera elegir, Angy interpretaría bajo las órdenes de Quentin Tarantino. "Un sueño imposible", suspira, aunque a estas alturas, con una carrera meteórica y con muchos años por delante, ningún objetivo parece inalcanzable.