Con su famoso logotipo de dos espadas cruzadas, tres siglos después de su fundación, la porcelana de Meissen sigue siendo un símbolo de pureza y distinción, que explica por qué su loza blanca de pasta dura se comercializa en todo el mundo.
Esa porcelana había sido descubierta en Sajonia dos años antes, en 1708, por los alemanes Friedrich Böttger y Ehrenfried Walther von Tschirnhaus, con lo que se consiguió sustituir al misterioso 'oro blanco' traído hasta entonces del lejano oriente.
En los relatos de Marco Polo se describe por vez primera la belleza de este fino pero resistente material inventado en China en el siglo VII, que pronto se convirtió en un preciado artículo de lujo por el que las grandes casas europeas pagaban ingentes sumas de dinero.
Los europeos, que desconocían el origen de aquel bello producto, iniciaron una frenética carrera para dar con la fórmula del 'oro blanco', cuyo principal compuesto es el caolín, una arcilla blanca de gran pureza.
El alquimista alemán Johann Friedrich Böttger escribió el 15 de enero de 1708 en su libro de ensayos la receta que daba vida a una masa 'translúcida y de perfecta blancura' y que los chinos habían descubierto con anterioridad al siglo XVIII: la porcelana.
Para ello, este alquimista, conocido en su época por jactarse de poder convertir materiales sin valor en oro, fue retenido en el castillo de Dresde por orden de Augusto El Grande de Sajonia, al objeto de investigar para él.
Tras infructuosos años de estudio y experimentación, consiguió crear un material refinado, resistente, y de un color rojizo conocido como 'el barro de Böttger', que fue perfeccionando hasta que en 1708 vio la luz la primera porcelana blanca de Europa.
El anhelado descubrimiento, que resulta de la cocción a elevadas temperaturas del caolín, facilitó la disminución del precio del 'oro blanco' en Occidente, si bien continuó siendo objeto de deseo de las realezas europeas de Francia, Inglaterra o Rusia, entre otras.
Ante tal descubrimiento y como precaución, la fábrica de Meissen estableció que fueran muy pocos los conocedores del arte de elaboración de la porcelana, y si algunos tenían nociones de ello, sólo era sobre una de las partes del proceso, lo que permitió a esta marca mantener durante años un monopolio en Europa.
Con motivo de la celebración de los 300 años de existencia de la fábrica, la marca comenzará mañana su programa de aniversario bajo el título de 'Todas las naciones son bienvenidas', en la que se expondrán 400 piezas de la firma procedentes de diversas regiones y de países como Italia, Egipto o Francia.
Con esa exposición, la fábrica de porcelana de Meissen quiere promover un dialogo entre culturas, a la que se espera que acudan durante todo el año unas 350.000 personas de todas partes del mundo.
Paralelamente a la gran muestra, la fábrica ofrecerá también un 'zoo de porcelana' dirigido a niños y no tan niños, que recordará lo populares que fueron las figuras de animales realizadas en ese material durante la época del barroco.
- Terra
