El último fenómeno sociológico del verano, que algunos han tildado de deporte, lleva el nombre de ‘balconing’. Detrás de este pretencioso neologismo se esconde una temeraria práctica que consiste en arriesgar la vida cruzando de balcón a balcón o tirándose desde ahí a una piscina. Según los médicos, estos saltos suelen ser el resultado de un combinado de drogas, alcohol, juventud e imitación que en ocasiones culmina de manera desastrosa.
Sólo en lo que va de año nueve personas han fallecido precipitándose desde todo tipo de edificios en las islas Baleares. En Mallorca, en Ibiza y en los lugares de residencia de los turistas españoles y europeos más jóvenes, se concentran la mayoría de estos imprudentes saltos, por este motivo las autoridades y hoteleros baleares, preocupados por la situación, han emprendido medidas de urgencia para intentar frenar el problema.
Pilar Costa, consellera balear de Interior, ha asegurado que en los propios hoteles se indica a los huéspedes que hagan un buen uso de las instalaciones y no pongan en peligro su vida, sobre todo cuando han consumido alcohol o sustancias estupefacientes. En este sentido, ha asegurado que “cualquier mensaje de prevención siempre es bueno”, aunque ha subrayado la necesidad de “no ser alarmistas” ante esta situación.
Los propios hoteleros ibicencos y mallorquines, en cooperación con los principales turoperadores, han tomado medidas preventivas para complicar que los hospedados se suban a los balcones. La principal actuación que ha llevado a cabo el sector ha sido aumentar la altura de las barandillas, optando por balcones casi cerrados. Además se están planteando la posibilidad hacer campañas de prevención como las que realiza desde hace años la DGT con los accidentes de tráfico.
Una preocupante actualidad
En la última semana se han registrado tres casos de ‘balconing’ en las Islas Baleares. Los accidentados resultaron heridos como consecuencia de las graves contusiones que sufrieron tras precipitarse contra el suelo. Las víctimas tenían entre 23 y 25 años eran turistas, dos extranjeros y un español, y actuaban bajo los efectos del alcohol.
Inmaculada De Benito, gerente de la Federación Hotelera de Mallorca, advierte que hay que tener en cuenta que los casos no son tantos si se miran en proporción a la cifra de turistas que llegan a las islas.
“No creo que sea un fenómeno que va en aumento, pero sí muy preocupante”, recalca José Ramón Serra, concejal de Gobernación y Turismo del Ayuntamiento de Portmany. Además, aclara que “por desgracia”, el problema no está circunscrito a una zona sino que es algo que ocurre en los destinos turísticos a los que van jóvenes con fácil acceso a las drogas.
Jóvenes, extranjeros y drogadictos en Youtube
La responsable del servicio de Urgencias del Hospital Can Misses de Ibiza y ex consellera del Interior, María Ángeles Leciñena, ha señalado que el balconing “es ya un fenómeno, en el sentido de que en esto hay un cierto mimetismo, es decir hay alguien que empieza y otras personas que lo imitan”.
Internet, y más concretamente portales de subida de videos como Youtube, han facilitado la propagación y emulación de esta práctica. Son muchos usuarios los que, después de grabar sus saltos, los comparten con otros tantos que, tal vez, quieran imitar la descabellada proeza tras visionarlos.
La doctora de Urgencias del Hospital Son Dureta, María Alós, ha señalado además que el ‘balconing’ está ligado a una franja de edad determinada, en la que la prudencia o el sentido del miedo son menores. Así lo ratifica la doctora Leciñena, que ha indicado que el perfil de los ingresados es de un joven extranjero de unos 25 años con bajo sentido del riesgo, potenciado por el consumo de alcohol y varias drogas. “Pueden llegar a pensar incluso que son capaces de volar” ha puntualizado la responsable sanitaria.
Ninguna de las dos doctoras cree que exista una solución fácil para evitar esta práctica por completo. Sin embargo Lecineña, algo más optimista que Alós, apuesta que una actuación conjunta del sector turístico, familia, colegio, amistades y medios de comunicación podría ser un buen comienzo.
El origen del’ balconing’
El precursor de esta moda de arrojarse desde la terraza de un hotel al vacío fue el rockstar argentino, Charly García, en el año 2000. El intérprete, compositor y productor latinoamericano se lanzó desde el noveno piso del hotel Aconcagua, en la provincia argentina de Mendoza, hasta el segundo, donde se encontraba la piscina. 20 metros de caída libre hasta impactar con el agua, con solo tres metros de profundidad para amortiguar el golpe. Afortunadamente para Charly pudo contar su locura a los periodistas, que se encontraban inmortalizando el momento con sus cámaras.
Al salir de la piscina Charly, todavía mojado y enfundado en un bañador rojo, definió su salto como “clavadismo al mejor estilo Acapulco” y reconoció ante los micrófonos que aunque le había gustado también le había dado un poquito de miedo. “Demasiado alto” afirmó entre balbuceos. “¿Qué sentiste, libertad?” le solicitó uno de los periodistas “No, primero vacío y después agua mojada”, concluyó el músico. La inquietud que causo su imprudente zambullida fue radiada en televisión una y otra vez; su repercusión se ha extendido hasta nuestros días.