‘Regular, gracias a dios’ es el compromiso de José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935) con la editorial, Ediciones B, a la que le debía escribir un libro. Y qué mejor que un repaso, en estos momentos tan duros por los que está pasando, a aquellos instantes que se le han quedado grabados en la memoria durante estos 75 años y algunos meses que ha vivido.
Lo hace bajo el grado de reflexión de una persona que se encuentra postrada bajo una complicada enfermedad que hace que apenas pueda salir de su casa. “El cáncer es un problema por el que cada día más gente está afectada”, comenta, aunque manda un mensaje de “ánimo y esperanza” para todos aquellos ciudadanos que se ven afectados de una forma u otra por la enfermedad.
Luego, responde como se encuentra: “Regular, gracias a dios”, siempre la misma frase, el título del libro: “respondo así para que no sigan preguntando, si dices bien o mal te cuestionan el porqué”.
De todas esas experiencias vividas, Laboderta destaca dos: ‘Del 64 al 70 cuando era profesor en Teruel y del ‘90 al 99’ cuando protagonizó el programa para Televisión Española. ‘Un país en la mochila’.
“Descubrí (en el programa) muchas cosas que desconocía, la gran variedad de gente estupenda, que cada día vamos igualando más todos los territorios y toda la gente…”, afirma Labordeta a lo que añade que “el problema al principio es que la gente creía que yo era insoportable, pero se ha visto que soy amable, que río, que canto, mi papel social se ha equilibrado”.
Su paso por el mundo político fue el que llevó a ser más conocido. En ‘Un beduino en el Congreso’ (Ediciones B, 2009), refleja el resumen de una etapa vivida entre “personas normales, a las que les gusta el fútbol, comer, beber, los toros a pesar de que en el hemiciclo tienes que corresponder a un papel”. Aunque eso sí, “la política en España es muy pesada”.
De todo este tiempo en el Congreso de los Diputados, afirma que “nunca he hecho las cosas con mala leche, no tengo grandes enemigos”, salvo uno. Con “Aznar ni hablo, ha sido de los políticos peores que le ha tocado a España, su única obsesión que tiene es el poder”.
Una conversación que tiene por duración no más de 15 minutos con José Antonio Laborta algo quiere decir. A pesar de todo, contesta a la multitud de preguntas que, durante estos días, hacen periodistas y medios. Nunca falla.