Los estudiantes de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) avisaron a los guardabosques de la presencia de un corzo en los alrededores del centro. Hasta cuatro profesionales tuvieron que desplazarse para intervenir en el rescate. Los forestales precisaron la ayuda de vigilantes de seguridad, jardineros y de los propios alumnos para atraparlo.
La asociación echó en falta medios adecuados, dardos anestesiantes, que hubieran permitido una captura más rápida y un menor sufrimiento para el animal.
El corzo se encontraba herido y desorientado pero con las suficientes fuerzas para entorpecer su captura. Una vez atrapado se procedió a su revisión y tras comunicación con los veterinarios del Centro de Recuperación de la Comunidad de Madrid, los agentes forestales lo pusieron en libertad en un monte cercano a la población de Alcalá de Henares.