Buscador Terra. Buscar en Internet

Sol Madrid máx. 15°C mín.15°C

20 de 24 en España AnteriorSiguiente
Terra Noticias / HÉCTOR M. GARRIDO
El debate taurino saca a relucir un concepto, el especismo, desempolvado hace algunos años a raíz del Proyecto Gran Simio 

¿Por qué lo llaman tauromaquia cuando quieren decir especismo? 

Las asociaciones de protección e igualdad animal han introducido en el debate sobre la abolición de las corridas de toros el concepto de especismo. Para ellos, frases usadas para defender la tauromaquia como "los animales no son seres humanos" subrayan el sentimiento de superioridad sobre otras especies, legitimando así su uso para experimentación y entretenimiento. ¿Deben los animales poseer los mismos derechos que la especie humana? ¿Con qué límite?

Vota: 
Resultado: 0 Ver estadísticas del resultado de votaciones

Encuesta

¿Qué derechos deberían tener los animales?

Encuesta
Ver más encuestas

"Si no somos animales, habrá que preguntarse si somos minerales o vegetales", comenta con ironía Óscar Horta, doctor en Filosofía e investigador en la Universidad estadounidense de Rutgers

A pesar de que el arraigo del especismo es mayor en países anglosajones, en España comenzó a escucharse a raíz del Proyecto Gran Simio, una iniciativa de 1993 que reclama el derecho a la vida y a la protección física de estosa mamíferos superiores, con capacidades cercanas al ser humano

"El argumento del intelecto es muy endeble", apunta Sharon Núñez, portavoz de la organización animalista. "No pedimos que las vacas vayan a la Universidad, ni que se protejan intereses que no tienen. Sólo pedimos que se las proteja de intereses que sí poeseen y, entre ellos, está el de no sufrir"

"Ningún animal tiene deberes y por lo tanto tampoco tiene derechos", explica Fernando Savater, firmante y cara visible el pasado 25 de febrero de un Manifiesto en favor de la tauromaquia.. "Sólo podemos llegar a un acuerdo entre tratarlos mejor o peor. Pero las obligaciones morales sólo se tienen con los seres humanos. Ni con un animal, ni con un cuadro de Rembrandt"

"Ningún pueblo ha utilizado a los animales porque lo diga una religión, nunca se esperó a leerlo en un libro", añade Fernando Savater, quien si embargo lanza una andanada a los animalistas, a quienes acusa de haber creado "una religión, al llevar al extremo el amaros los unos a los otros".

“Si una especie de otro planeta llegara a la Tierra y, justificándose en su superioridad intelectual, nos sometieran, comieran y abusaran de nosotros, protestaríamos, ¿verdad? Y sin embargo, si les pidiéramos explicaciones podrían argumentar que están ejerciendo la misma ética que nosotros usamos con el resto de especies...”, explica Oscar Horta

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; y señoree en los peces, en las aves, en las bestias y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”
(Génesis 3:16)

Un burro como testigo en un juicio. Las heridas en su lomo. Sucedió en 1822 y se convirtió en la primera sentencia por maltrato animal gracias a una Ley promulgada por el legislador británico Richard Martin. El propio Martin presentó el caso ante el Tribunal y llevó el borrico al estrado. Cuando el animal entró a la sala, el público estalló en carcajadas. Pero el juez, que observaba así de primera mano el daño producido en el asno, se vio obligado a condenar a su dueño. Se reconocía, por vez primera, la capacidad de sufrimiento de una especie distinta de la humana.

Hasta entonces, procesar a un ser humano por este motivo era impensable. El propio Rene Descartes, considerado el padre de la filiosofía moderna, consideraba a los animales "autómatas complejos, sin alma, sin capacidad para sufrir o sentir". Pero la opinión del pensador francés, fallecido hace cinco siglos, sigue teniendo defensores. Prueba de ello es el debate taurino que se desarrolla estos días en España con motivo de la petición en Cataluña -a través de la Plataforma PROU- de abolir las corridas en su región. "Las personas no son animales", se escucha constantemente de la boca y pluma de varias figuras públicas. Un argumento que indigna a Óscar Horta, doctor en Filosofía e investigador en la Universidad de Rutgers. "Pues si no somos animales, habrá que preguntarse si acaso somos minerales o vegetales...", ironiza Horta por teléfono desde Nueva Jersey (Estados Unidos).

Lo cierto es que la supuesta crueldad que supone darle muerte a un toro en una ceremonia artística como la lidia, enraiza en una teoría más reciente que el maltrato: el 'especismo'. Este concepto, creado en 1970 por el psicólogo Rychard Ryder, define la discriminación practicada por el ser humano frente a otras especies con un desarrollo intelectual inferior; además, equipara su práctica a otras discriminaciones como el racismo o el sexismo; y finalmente condena el uso de animales para el beneficio de los hombres. Es decir, que pone en el centro de su diana al antropocentrismo moral.

 

Un discurso con base antropocéntrica

Pero es que no hay más moral que la antropocéntrica!", rebate el filósofo Fernando Savater. "El hombre es el centro de la moral porque la moralidad es lo que regula el reconocimiento de lo humano por lo humano", explica el donostiarra para negar cualquier vínculo ético fuera de la especie humana, en contraposición con las tesis planteadas por los anti-especistas.

Igual de claro que Savater lo tienen en el Comité de Bioética, un órgano consultivo del Gobierno español que no emite opiniones sobre otra especie que no sea la humana. "Como mucho, se analiza el daño que las personas pueden infligir sobre los animales", explica a Terra Noticias una fuente del propio Comité, quien asegura que los derechos de los animales se defienden en el Ministerio de Agricultura. Es decir, al nivel de los pepinos.

A pesar de que el arraigo del anti-especismo (o animalismo) es mayor en países anglosajones, en España comenzó a tener resonancia a raíz del Proyecto Gran Simio. Esta iniciativa fomentada por científicos y filósofos, nacida en 1993, reclama el derecho a la vida y a la protección física de estos mamíferos superiores, cuyas capacidades están cercanas al ser humano hasta el punto de compartir el 98% del genoma. El proyecto, para a los anti-especistas tenía una pega: se tomaba al hombre como medida. De nuevo, el antropocentrismo a escena.

"Ese proyecto demuestra que el parecido al hombre define la urgencia moral”, concluye Fernando Savater. Porque se tomó como sujeto a proteger a un simio. No a un petirrojo. O a una lombriz.  "Parecía que fuese la capacidad intelectual la que hiciera al Gran Simio un sujeto de derechos. Y no debe ser ese el criterio, sino su capacidad para sufrir, para sentir", se lamenta Sharon Núñez, portavoz de la organización Igualdad Animal.

 

¿Deben tener los animales derechos y deberes?

Pese a que los animales están protegidos del maltrato por el artículo 337 del Código Penal, carecen de consideración como sujetos jurídicos. Y éste es uno de los argumentos de los 'taurinos' para justificar que las corridas no puedan señalarse como un asesinato.  "Hay que saber diferenciar entre derecho y deber", advierte el filósofo Oscar Horta, un declarado anti-especista, consciente de que a los animales no se les puede exigir un comportamiento ético. "Y para tener derecho a que se respete tu vida, no es necesario poseer la capacidad intelectual de un humano. De hecho, un bebé o una persona con alzheimer o con algún retraso mental tampoco podría ejercer sus deberes y, sin embargo, sí tienen derechos que se le niegan a otros seres vivos con su mismo nivel de inteligencia".

Desde Igualdad Animal defienden la misma idea. Y recuerdan que no es la capacidad de pensar, sino la de sufrir, la que iguala a los humanos con el resto de especies. "El argumento del intelecto es muy endeble", apunta Sharon Núñez. "No pedimos que las vacas vayan a la Universidad, ni que se protejan intereses que no tienen. Sólo pedimos que se las proteja de pulsiones que sí poseen y, entre ellas, está la de no sufrir. Si golpeamos a un animal, le duele igual que a nosotros".

Fernando Savater no comparte en absoluto la visión de Núñez. "Ningún animal tiene deberes y por lo tanto tampoco debe tener derechos", explica el filósofo de 62 años, firmante y cara visible el 25 de febrero en la presentación en Sevilla del Manifiesto en favor de la tauromaquia. "Sólo podemos llegar a un acuerdo entre tratarlos mejor o peor. Pero las obligaciones morales sólo se tienen con los seres humanos. Ni con un animal... ni con un cuadro de Rembrandt".

 

El especismo, origen religioso... ¿o social?

"Los animales, como el resto de la Creación (...) están al servicio del hombre", explicaba esta semana el abogado y militante del PP Adolfo Suárez Illana  en una tribuna para el diario El Mundo. Una opinión que entronca con la de su compañera de filas en el PP, Ana Botella, cuando dijo que "el planeta está al servicio del hombre" y no al contrario. La Creación como ofrenda de Dios a los hombres, idea presente en las religiones abrahámicas, que subyuga a los animales a la utilidad que aportan al ser humano. 

"Sin embargo, la dirección es la opuesta. Como vivimos en una sociedad especista, sus costumbres tienen reflejo en la religión", aclara Óscar Horta. "Ningún pueblo ha utilizado a los animales porque lo diga una religión; nunca se esperó a leerlo en un libro", añade Fernando Savater, que coincide en este caso con su colega de profesión. Pero lanza sin embargo una andanada a los animalistas, a quienes acusa de crear "una religión, al llevar al extremo el amaros los unos a los otros".

Para Horta, sin embargo, es una cuestión de respeto. Por ejemplo en el uso de animales para experimentos científicos. "La prueba perfecta se realizaría sobre humanos, como hacían en el III Reich, pero claro, todos lo creeríamos inmoral", puntualiza este doctor en Filosofía por la Universidad de Santiago de Compostela. "A nadie se le pasa por la cabeza usar humanos para experimentar con ellos. Entonces, ¿por qué sí usar animales? ¿Porque su inferior desarrollo intelectual? Volvemos entonces al argumento de los bebés y de las personas con retraso mental..."

Horta, que actualmente trabaja como investigador en la Universidad de Rutgers para la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología, intenta explicar la crueldad inherente al especismo con un ejemplo sencillo. “Si una especie de otro planeta llegara a la Tierra y, justificándose en su superioridad intelectual, nos sometiera, comiera y abusara de nosotros, protestaríamos, ¿verdad? Y sin embargo"; continua, "si les pidiéramos explicaciones argumentarían que ejercen la misma ética que nosotros usamos con el resto de especies...”

Fernando Savater ni se plantea esta hipótesis. "¿Aliens? Cuando vengan aquí, veremos. De momento vamos a jugar con la realidad". Y sobre comer animales, lo tiene igual de claro. “Comerme un cochinillo no me plantea ningún problema moral, tan sólo dietético... por el colesterol, ya sabe”.  



Vuestros comentarios...

60. Publicado 12-04-10 · 00:34h
Un vegano responde dice:

Las plantas no sufren. Consulten antes un libro de biología básica antes de hacer afirmaciones como esa en lugares tan concurridos como este (donde muchos lo vamos a leer) si desean tener un mínimo de credibilidad en lo que dicen. La naturaleza no pone a ningún animal para que otros los usen. Eso es delegar las consecuencias de nuestros actos en una entidad ficticia a la que no se le puede exigir responsabilidades por sus acciones. Es el torero el que maltrata al toro, no la naturaleza.

59. Publicado 26-03-10 · 02:02h
Carlos Nieto Macia dice:

Lo q llamas tortura es una practica metodica y tradicional que en parte recoge las costumbres de caza antiguas y en parte el folklore mas distintivo de nuestro pais, y la tortura no es la base del espectaculo, es la consecuencia, en realidad el espectaculo es la valentia del torero, el saber hacer y al igual q al pato se le engorda el higado por placer, se le hace sufrir para disfrute, tu podrias comerte el pato sin un higado 5 o 6 veces su tamaño pero entonces no habria foie... ese es mi punto

58. Publicado 25-03-10 · 23:16h
Jose Rodriguez dice:

A ver si os enterais. Lo moralmente inaceptable no es provocar la muerte, lo cual es necesario en ocasiones. Lo que es perverso es hacer de la tortura un espectáculo.

57. Publicado 22-03-10 · 13:04h
Carlos Nieto Macia dice:

Para los q dicen q no se compare animales de cria para comer con toros, la diferencia es abismal, es cierto, uno se hace por necesidad, por necesidad se les mete en jaulas, se les ceba con mala alimentacion y desperdicios, padecen lesiones musculares y oseas y se les mata cuanto antes mejor, al toro se le cuida, mima, alimenta bien y sufre el ultimo dia de su vida, el pollo y la vaca q nos comemos se pasan la poca vida que tienen sufriendo, es cierto no es comparable

56. Publicado 22-03-10 · 12:54h
Carlos Nieto Macia dice:

Por cierto incluso las plantas sufren, tambien son seres vivos que sufren cuando las cortamos, cuando no se las riega, etc etc, seguro q el horta este es vegetariano, sera especista... Me hace gracia teresa como dices lo de respetar seres vivos, las plantas no lo son ? La respetas cuando la podas ? Cuando no la riegas ? cuando te la comes ? Si es q es ridiculo, es demagogia barata creada por la sociedad del bienestar, la naturaleza es sabia y pone a unos animales para que otros los usen

Ver todos los comentarios »

¿Quieres hacer un comentario?

Escribe las letras en el formulario

Buscar en Terra Noticias

Ilustración de la obra

Ilustración de la obra "El juicio de Bill Burns"

Espacio publicitarioPublicidad
Terra Compras