WWF divulgó un informe en el que denuncia que la enorme demanda de huevos de tortugas de los restaurantes y el desarrollo turístico de las zonas costeras ha reducido de manera drástica las poblaciones del reptil.
Cientos de miles de huevos son consumidos cada año por los malasios, pese a las numerosas campañas oficiales para erradicar esta costumbre.
Además, la demanda del manjar supera a la oferta.
Únicamente en el estado de Terangganu se vendieron 422.000 huevos en 2007, más del doble de los puestos, por lo que hay que importar el producto de Filipinas o Indonesia.
La mayoría de los malasios consume huevos de tortuga porque los considera una exquisitez culinaria y no necesariamente como fuente de proteínas o por sus supuestos efectos afrodisíacos en la medicina tradicional china.
'Hay que cambiar esta actitud si queremos salvar al animal', aseguró el director de WWF Malasia, Dionysius S.K. Sharma, quien apostó por una ley nacional que prohíba el consumo y venta de huevos de tortuga con fuertes sanciones para los infractores.