Había comenzado el pleno con un solemne minuto de silencio en memoria de las mujeres víctimas de la violencia machista, pero esa unanimidad ha durado poco en la sesión de control del Senado. Porque hoy los senadores han cruzado las líneas rojas del buen hacer parlamentario, cuando ya se había marchado Zapatero y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, polemizaba con el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, sobre el empleo femenino.
La bronca ha sido monumental una vez que Corbacho ha proclamado que el PP se limitaba a 'disfrutar' de las libertades conquistados históricamente por el PSOE, llevando a los del grupo popular a un estado de exasperación colectiva. Además, para rematar, ha pedido a De Cospedal que, la próxima vez que le hiciera 'la tercera pregunta en dos años' se la 'preparara mejor', ofreciendo en bandeja la bronca al hemiciclo el mismo día en que el ministro ha sido muy criticado por aconsejar a los trabajadores suscribir planes privados de pensiones.
'¡Fuera!, ¡fuera!, ¡dimisión!', han sido algunas de las muchas voces que han cruzado la sala, entre aplausos de los pocos socialistas que ocupaban escaño y una senadora De Cospedal que no paraba de llevarse ostentosamente las manos a la cabeza. El presidente de la Cámara, Javier Rojo, ha tenido que pedir con insistencia silencio y respeto, a los oradores y para él mismo.
La bronca ha seguido cuando, acabada la intervención de Corbacho, le ha tocado turno a la senadora socialista Patricia Hernández, que no ha dudado en dirigirse a la bancada del PP para echarles en cara su 'espectáculo lamentable de hooligans de fútbol'. Y lo ha atribuido, entre gritos, protestas y más jaleo, a un intento de animar a De Cospedal tras haber quedado 'tocada' en su rifirrafe con el ministro Corbacho. 'A mí no me van a callar; no admitimos ninguna lección del PP en política de igualdad', ha insistido.
Así que la tarde en la Cámara Alta ha discurrido bien caldeada, porque la pregunta que a primera hora había enfrentado a Zapatero con el portavoz del PP también ha generado sus dosis de tensión. '¡Qué lástima, qué pena, qué pena!', han sido las últimas palabras del jefe del Ejecutivo en su respuesta a García Escudero.
Con ellas ha tratado de resumir el sentimiento que le produce que el PP prefiera el interés 'partidista' al general, y que siempre 'calle' cuando el Gobierno es atacado desde el exterior, mientras él ya ha tenido que defender dos veces al ex presidente José María Aznar de críticas mayores procedentes del gobierno de Venezuela. Y además ha recordado que el PSOE siempre apoyó la política antiterrorista de Aznar, mientras que ahora, en política exterior y lucha contra ETA, los del PP 'casi nunca lo hacen'.
García Escudero le ha recriminado la actitud 'acomplejada y humillante' del Ejecutivo respecto a Cuba y Venezuela, le ha acusado de dar 'oxígeno' al régimen cubano y ha considerado 'vergonzoso' que en vez de pedir explicaciones a Hugo Chávez por su supuesta vinculación con ETA parezca pedírselas al juez que las investiga.
Se cumplían hoy dos años desde que el PSOE logró revalidar la mayoría que ha mantenido a Zapatero en La Moncloa. Pero nadie se lo ha recordado...