Al menos cinco personas murieron y otras trescientas resultaron heridas en los disturbios, en los que los manifestantes prendieron fuego a las sedes del PRPM y del Ejecutivo, así como a la principal comisaría de Policía de Ulan Bator.
Recobrada la calma, la intención del PRPM y también de los otros cinco partidos con representación parlamentaria, es investigar a fondo lo ocurrido, identificar las 'verdaderas razones' que provocaron las revueltas, y depurar responsabilidades.
Pese a ello, tanto el PRPM como la principal fuerza opositora, el Partido Democrático siguen responsabilizándose mutuamente de lo ocurrido, e incluso el líder de este último, Tsakhia Elbegdorj, denunció compra de votos y soborno de observadores.
Por ello, su partido anunció que solicitará el recuento de votos por la vía legal en algunas circunscripciones del país.
Previamente, ya había sido revocado el toque de queda que imperaba en la capital, también desde el martes, entre las 22.00 y las 8.00 horas locales, y tras no extenderse el estado de excepción las fuerzas armadas mongolas abandonaron las calles de Ulan Bator, donde también se levantaron las restricciones de tráfico registradas en los últimos días.
Todas estas medidas fueron adoptadas el martes por Enkhbayar tras los violentos enfrentamientos mantenidos entre la Policía y miles de manifestantes que salieron a las calles de Ulan Bator para protestar por un supuesto fraude en las elecciones legislativas del pasado domingo, en las que el gobernante Partido Revolucionario Popular de Mongolia (PRPM) obtuvo la mayoría absoluta.