El laboratorio fue inaugurado durante el inicio de la reunión extraordinaria del Comité de Ministros de Salud de Centroamérica (COMISCA), que concluye mañana.
La ministra panameña de Salud, Rosario Turner, reconoció la importancia del proyecto, que permitirá a los países centroamericanos 'mantenerse actualizados con temas de innovación y tecnología y brindar respuestas a los pacientes aquejados por esta enfermedad', según afirmó.
Financiado por el Banco Mundial (BM) a un costo de 8 millones de dólares, el laboratorio funcionará en el edificio de investigación del Instituto Conmemorativo 'Gorgas' de Estudios de la Salud (ICGES), en la capital panameña.
La iniciativa beneficiará a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, y proporcionará los conocimientos e instrumentos requeridos para la formulación de políticas, toma de decisiones y control del VIH/sida.
El proyecto abarca cuatro componentes que incluyen un laboratorio regional, vigilancia epidemiológica, fortalecimiento de la capacidad de respuesta regional y prevención en poblaciones móviles.
Según estimaciones de ONUSIDA, en 2007 cerca de 33,2 millones de personas vivían con el virus VIH y 2,5 millones se infectaron este año, mientras que 2,1 millones de personas fallecieron a causa del sida.
Centro América, por su parte, figura como la sub-región más afectada, después del Caribe, por la epidemia de VIH/sida en Latinoamérica y el Caribe.
Cuatro de los seis países de América Latina con mayores tasas de prevalencia de infección por VIH están en Centroamérica, y en dos de ellos supera el 1 por ciento.
Honduras y Guatemala son dos de los seis países de América Latina con la prevalencia más alta de infección por VIH.
La prevalencia de infección por VIH en los adultos es ya superior al 1 por ciento en Honduras (1,6) y Guatemala (1), mientras que Panamá (0,9), Costa Rica (0,6), El Salvador (0,6) y Nicaragua (0,2) todavía tienen tasas de prevalencia de infección por VIH debajo de ese porcentaje.
De acuerdo con lo estimado, para 2010 la epidemia puede alcanzar una tasa de prevalencia en la población adulta en Centroamérica del 2 por ciento, cifra que en algunos casos podría sobrepasarse.
Se calcula que más de 200.000 personas viven actualmente con el VIH en Centroamérica, donde la transmisión del VIH/sida está principalmente asociada a la práctica de sexo heterosexual, como en el Caribe.
La excepción es Costa Rica, donde los HSH (Hombres que tienen Sexo con otros Hombres) representan una proporción mucho mayor de personas infectadas que en otros países de la región.
La epidemia en Centroamérica esta aún concentrada en grupos de alta vulnerabilidad como los trabajadores comerciales del sexo y sus clientes, los HSH, los privados de libertad y la población garífuna, un grupo de población afro-caribeño de la costa Atlántica de Honduras y Guatemala.
ONUSIDA destaca que el aumento de las defunciones en adultos por sida ha conducido a un número ascendente de huérfanos y jóvenes vulnerables que quedan sin hogares, alimentos, cuidados de salud y educación.
La mortal enfermedad tiene, además, repercusiones económicas en la región, tanto para los hogares como para los sistemas de salud locales.